Revista TriploV de Artes, Religiões e Ciências
Revista TriploV de Artes, Religiões & Ciências .
ns . nº 55 . dezembro 2015 . índice


 
 

Pedro Sevylla de Juana nasceu em plena agricultura, lá onde se juntam La Tierra de Campos e El Cerrato, Valdepero, província de Palencia, em Espanha; e a economia dos recursos à espera de tempos piores ajustou o seu comportamento. Com a intenção de entender os mistérios da existência, aprendeu a ler aos três anos. Aos nove iniciou seus estudos no internado do Colégio La Salle de Palencia; seguindo os superiores em Madri. Para explicar as suas razões, aos doze se iniciou na escrita. Cumpriu já os sessenta e nove, e transita a etapa de maior liberdade e ousadia; obrigam-lhe muito poucas responsabilidades e sujeita temores e esperanças. Viveu em Palencia, Valladolid, Barcelona e Madrid; passando temporadas em Genebra, Estoril, Tânger, Paris, Amsterdã, Brasil e Villeneuve sur Lot. Publicitário, conferencista, tradutor, articulista, poeta, ensaísta, crítico e narrador; publicou vinte e três livros e colabora com diversas revistas da Europa e América, tanto em língua espanhola como portuguesa. Trabalhos seus integram seis antologias internacionais. Reside em El Escorial, dedicado por inteiro às suas paixões mais arraigadas: viver, ler e escrever. www.sevylla.com

 
PEDRO SEVYLLA DE JUANA

Dois poemas
 
 

Le dernier clochard sur la terre

                                   Para Ignacio Augusto, o meu filho maior

Escogió la esquina del Boulevard Palissy

Palissy Bernard,

ceramista inventor de esmaltes únicos,

protagonista de búsquedas y hallazgos

en áreas muy diversas,

genie universel de la Renaissance.

 

Escogió esa esquina el clochard

entre las más transitadas

para aparecer en imagen diurna,

o lo escogió el recodo:

adorno, atractivo, invitación a la mirada.

Si la raison existe, je l'ignore.

 

Exhibe, vanidoso,

exuberantes cabellos y una barba

larga, larga, muy poblada,

armónica y atendida con esmero.

Sombrero oscuro congruente

con la cabeza copiada del gran hombre

qui au Boulevard donne son nom.

 

De aspecto pulcro y modales finos,

desconfía de la información

que los sentidos le entregan;

piensa

intuye

imagina, concibe y trasmite,

a quien quiere oírle,

ideas y opiniones ajustadas, sugerentes,

suggestives.

 

Su perro compañero, posa

para la foto instantánea

en plan esfinge de Guiza,

contento,

candoroso,

sociable;

pelo cepillado

y placidez de can a quien

la noblesse oblige.

 

No pide nada la mueca pícara

del experimentado clochard ya avanzado

en la vida. De pie, o sedente

sobre un cojín mullido

que ablanda el suelo de la acera impropia,

sonríe al hablar con cierta parsimonia

préméditée, calculée, consentie.

 

Conversador generoso,

cordial,

fue ilustrado con los conocimientos

de quien ha leído, por placer,

los libros, muchos, puestos a su alcance;

dando contenido y forma personales

à sa reconnue philosophie vitale.

 

Un platillo de acero inoxidable

evita que las monedas,

recibidas sin aparente motivo,

esparzan sobre las baldosas romboidales

su zigzagueante recorrido, su leve tintineo,

dix fois dix.

 

Llega de buena mañana al puesto de trabajo:

estar, ser, oír, decir, ver y ser visto.

A medio día toma un bocado paseando

la cojera producida al practicar alpinismo,

mientras el can corre y juguetea

sin perder de vista el faro que vigila sus cabriolas,

yeux de regard intense.

 

En el lugar de acomodo pasan tiempo y tiempo,

tanto,

que aparecen en las vistas de Google

en medio de las casas, como las farolas,

cerca de la calzada, los bancos, los coches, los carteles…,

del Boulevard Palissy

en la ciudad de Villeneuve sur Lot, Aquitaine, France,

hémisphère Nord de la planète Terre.

 

Es el último día de mi estancia en la villa,

temporada de retiro destinada a concluir

un poemario de encargo.

No me atrevo, pero

pienso contárselo, recitándole los poemas iniciales.

Doy por seguro su deseo de escucharme

y de hablarme luego de sí mismo,

à demi confiant et méfiant.

 

Hijo de un expatriado español republicano, unido

a una mujer francesa

afiliada a la francmasonería,

nació, por puro albur, en esta parte interior del mundo,

considerándose fronterizo en los territorios todos

que sa complexe simplicité déploie.

 

Pasó en prisión los años jóvenes,

acusado de un robo que, su patrón, ladrón verdadero,

confesó al descubrirse una fechoría mayor;

mais les portes fermées n'ont pas été ouvertes

 

Se encuentra su morada humilde

en la ribera agradable a los sentidos:

enramada muy tupida,

frescura o remanso según las estaciones.

Buhardilla con vistas al cambiante cielo,

y puerta constantemente abierta,

que han ido amueblando los amigos,

aquellos con los que conversa

sur l'humain et le divin.

 

Su autonomía le permite

ahorrar buena parte de las monedas del platillo,

colecta indirecta e invariable

tan constante como el caudal del río,

si fluide.

 

Revela por ligazón simple

de las consecuencias y las causas

la existencia de una mujer amada, allá,

donde acaba el Arcoiris.

Un amor intenso intuyo,

piedra angular de los años idos,

una mujer, cautivada por la belleza

de todo lo existente,

que cuida, como niños, tres gatos de Angora,

y recibe cada mes una remesa anónima

que le permite, sin rentas, vivir como una reina;

como la reina que el Clochard de Palissy

quiso que fuera

avec toute sa volonté et toutes ses forces. 

Morí 

Pretendo que mi último poema -este quizá- sea el mejor

de todos; y lo quiero siempre y cada vez

que segrego uno nuevo

 

Morí, ustedes ya lo saben, lo dice una cruz en mi biografía:

dieciséis de abril de dos mil treinta.

Cosa de poco, un resfriado como desencadenante:

madrugo para escribir y, a veces, no me abrigo

de manera apropiada.

Ya ven, la pasión por la escritura, y veintitantas

 enfermedades que fui acumulando, las unas agarradas

 a las otras, en los últimos tiempos.

 

Introduje en la valija del más allá

diez libros -propios y ajenos-

tres poemarios, tres novelas, tres ensayos, llovía;

subí al trampolín del tobogán, techo del mundo,

miré desde la altura, en redondo, los trigales,

mar de primavera en Valdepero, ermita de San Pedro,

el sitio histórico de Muqui,

la Reserva Natural Reluz, los troncos erguidos

 y firmes de la mata atlántica capixaba, llovía;

cerré los ojos, dejé de respirar indefinidamente,

me deslicé in crescendo; y la posteridad

-uno de tantos para ella- me recibió sin inmutarse

en el ingente cacaotal de Bahia.

 

Nací en la senzala de la Casa Grande, propiedad

de don Manuel Diezquijada Gallo

y morí na senzala de la Casa-Grande de Gilberto Freyre,

grosas paredes de taipa ou de pedra e cal,

la casa ibérica de mi iberismo:

aceptación y defensa del legado milenario común.

 

Gilberto me confirma que fui para allá peninsular,

remando balandra, bebiendo lluvia, pescando, achicando

mar, veleiro de papel, vela de páginas escritas,

manuscritas; y allá me hice, además,

amerindio y africano: bahiense.

 

Ya soy, dice Gilberto de Mello Freyre,

la afortunada conjunción

de orígenes miscibles

de miscibles culturas;

y asegura que es el mestizaje el principio

del progreso progresivo,

y la constante

de los avances todos.

Síntesis de síntesis soy,

esencia de esencias destiladas

en el alambique existencial de los varios

cientos de millones

de mis antepasados.

 

El primer protagonista de la historia

es el transcurrir del tiempo,

ese devenir ilógico y nostálgico

que parece el esperado porvenir

no siendo más que el pasado

puesto

en contacto con el aire impuro,

temperatura de árticos, antárticos y trópicos

y humedad de chaparrón intermitente:

sometido a la inclemencia,

al roce permanente de cuanto existe.

 

Bahia de todos los santos

madre oronda de todas las ciudades,

Pernanbuco de iglesias magras, donde

Gilberto Freyre nació un día antes que yo

quince de marzo;

y pregunto si nos acerca eso ante Zodíaco y la Eclíptica,

dioses de los influjos estelares, de la erosión

de todo lo inconstante.

 

La duda

afortunadamente soluble

me llegó al aproximarme a la equis final

Aos teus tabuleiros escancarados em X.

Incógnita que cada uno puede descifrar a su manera:

pensé, y la mía

se explica en la rúbrica

de la firma que llevo cien años repitiendo:

una flecha dirigida sin remedio hacia la cruz.

 

“Lucha hasta el equilibrio” es mi divisa,

y es mi firma mi nombre lanzado en una flecha,

en busca de la cruz de la armonía,

vacilante,

equilibrada,

activa.

 

Sí, Gilberto de Mello Freyre,

tu equis es mi cruz:

identificación del equilibrio armónico

conjunción ajustada de elementos múltiples.

Y el equilibrio inestable y activo,

recompuesto tras cada disgregación,

es el futuro que esperamos

para el enorme caudal de fuerzas

de Brasil.

 

Sabido esto,

ya pude morirme

y

morí. 

 
 
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Maria Estela Guedes
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